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1 de febrero 2021.

Se cumplen 20 años desde la colegiación como abogado del fundador de Ley 57 Abogados.

A la derecha de esta foto pueden verme, junto a mis soci@s de Ley 57 Abogados, Ana Belén Ordóñez y Francisco Picón, y quienes sin ell@s, y sin mi familia (que lo ha sufrido más que disfrutado, por aquello de la imposible conciliación), no habría llegado hasta aquí.

Un momento raro para celebraciones, sobre todo recordando cuando (¿Era ayer?) celebraba en compañía de muchos amigos y clientes nuestros primeros diez años de experiencia profesional, en lo que era entonces un pequeño despacho en Marbella y, recién abierto, Alhaurín el Grande.

Esta segunda década no se podrá celebrar del mismo modo, ni probablemente sea un momento de celebraciones, que quedarán pospuestas como tantos otros planes personales y profesionales. Un momento muy difícil para muchas familias que no entienden por qué deben pagar ellas las consecuencias de una crisis sanitaria sin ver llegar las prometidas ayudas que simplemente permitan sobrevivir a tanto pequeño negocio, aplastado por causas ajenas a su buen hacer profesional.

Toca por tanto, si no celebrar, sí AGRADECER.

Agradecer en primer lugar al EQUIPO de Ley 57 Abogados y a todas las personas y grandes profesionales que he tenido ocasión de conocer en estos 20 años, desde que mi padrino, amigo y maestro, Angel Llera, me diera la primera acogida y primer apoyo como abogado, entonces en Fuengirola.

Si algo he aprendido en estos 20 años es que esta tarea de abogado es una tarea de EQUIPO (del que hoy presumo). Admiro, y sobre todo respeto, a aquellos compañeros y compañeras que se lanzan al ejercicio individual de la abogacía, que en realidad podría considerrse una heroicidad no exenta de riesgos.

No se puede saber de todo, aunque el cliente así nos lo demande, pues en realidad “tocar todos los palos” conlleva el riesgo de no tocar ninguno bien, y por ello me asombro (todavía) cuando en foros jurídicos se lanzan comentarios demandando “modelos”, “formularios” o “copias de demanda” que “fusilar” indiscriminadamente, sin aportar siquiera valor añadido, reconociendo ignorancia sobre el asunto y confiando a ciegas en el trabajo de tercer@s, que, si bien pueden ser correctos, corren el riesgo de no serlo SI NO SE ESTUDIA.

Echo de menos en tales foros la piedra angular de la profesión de abogad@. EL ESTUDIO.

La falta de estudio, junto con el interés por la FORMACIÓN sólo si es grauita, se convierten en la verdadera pandemia del derecho que asola esta querida profesión. La CULTURA DE LO GRATIS afecta a nuestro sector del mismo modo que asola a la sociedad en general, donde ha calado un inexplicable sentimiento de que a l@s abogad@s no hay que pagarles, ni los procedimientos (que siempre habría de pagar el contrario) ni, mucho menos, las consultas. Se cosecha lo que se siembra.

Las opciones para que el/la abogad@ no se encuentre sol@ son muchas y en algunas he tenido la fortuna de haber podido colaborar en estos años. No sólo por haber incorporado al despacho a alumn@s del master de la abogacía de diferentes universidades (y de tod@s ell@s he aprendido, sin duda), y a grandes profesionales, de areas bien diferentes, que hoy forman Ley 57 Abogados.

Hemos creado plataformas de colaboración profesional, como SOS VIVIENDA, SOS LABORAL o, recientemente, SOS SEGUNDA OPORTUNIDAD, o BUSINESS AND YOU LEGAL ALLIANCE, que han permitido que letrad@s, generalistas o especialistas en otras materias, puedan derivar con absoluta confianza a sus clientes a especialistas en tales materias, sin perder el contacto con ell@s, en la confianza de que obtendrán el mejor trato posible. Han sido años de grandes éxitos que sólo por esa confianza de nuestr@s colaboradores ha podido ser posible, APROVECHANDO SINERGIAS.

Esas SINERGIAS han tenido especial relevancia en Marbella-San Pedro Alcántara, donde encontramos en Miguel Ángel Jiménez el partner ideal para el proyecto de Ley 57 Abogados.

Insisto por ello en DAR LAS GRACIAS  por ello a to@s esos magnífic@s profesionales, juristas, de medios de comunicación, de áreas económicas… cuya lista es ya tan larga que correría el riesgo de olvidar a algun@ y con ello ofender sin intención, lo cual sería inexcusable. Ellas y ellos se reconocerán en estas lineas, convirtiéndome en un letrado afortunado.

Ha sido a través de nuestra EDITORIAL LEY 57 donde he tenido la ocasión de aprender de primera mano de GRANDES JURISTAS y PROFESIONALES de otros ámbitos, que han aceptado poner su conocimento a disposición del público a través de este medio, siempre en papel (donde mejor me manejo para estudiar) y a veces en DIGITAL. La pandemia también interrumpió nuestro objetivo de hacer de Alhaurín el Grande un núcleo de formación jurídica presencial, reconvertido ahora en VIRTUAL a través de las decenas de jornadas que impartimos PRESUMIENDO de la ciudad y de la gente que me brindó acogida.

Un mundo DIGITAL en el que l@s juristas debemos aprender a movernos para emplear sus mejores virtudes y desechar sus peores defectos, pues el cliente casi siempre eligirá ir a un despacho después de que Google no le de el norte que busca (o simplemente no comparta lo que encuentre).

Sin duda he de estar AGRADECIDO a quienes han confiado sus asuntos en nuestro despacho, existiendo , como existen, cerca de 200.000 abogad@s en España. CUENTO ENTRE MIS AMIGOS a much@s de ellos.

Los retos de la próxima década son FORMIDABLES. Se trata de CONSOLIDAR lo conseguido y seguir buscando NUEVOS HORIZONTES.

La vida nos llevará por donde allá decida. La intención… es otra cosa.

Thats´s life!

 

 

 

 

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