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Lo conseguiste,(por el momento), cabrón.

Ya estás solo. Ya has conseguido que tu ex y tus cuatro hijos te dejen en paz. Ya puedes volver a empezar con tu nueva novia, recuperar tu casa, pensando en lo listo que has sido porque, piensas, has podido con el sistema.

Te has ahorrado las lágrimas de los niños, esos que hace seis meses decidiste no ver, en el aeropuerto, camino de casa de sus abuelos, a miles de kilómetros. Hace meses que ya no escuchabas las lágrimas de tu ex, cuando desesperadamente te pedía que pagaras la pensión acordada por el juez para poderlos alimentar. Para mantener cuatro hijos una madre y dos trabajos no son suficientes, y lo sabes. Ni un euro.

Cuando le dijiste a tu abogado que hiciera lo posible por retrasarlo todo, que no pensabas pagar nada, seguro ese día dormiste plácidamente. Te inquietaste cuando te tomaron declaración por impago de pensiones, pero tu argumento de que las cosas no iban como antes te pareció que había convencido a la jueza, hasta que te llegó la fecha del juicio, señalado para dentro de un año, ni te acordabas. Ya lo retrasaré de nuevo, pensaste.

Cuando en el procedimiento civil no funcionó tu intento de ocultar tus bienes en paraísos fiscales, y la sentencia fijó una pensión de alimentos de acuerdo con tu ostentoso y estúpido ritmo de vida, diste orden inmediate de recurrir, y decidiste no pagar nada. Ni un euro para tus hijos. Ya tenían bastante con la casa, a tu nombre, que pagabas para no perderla.

El recurso tardará años en tener respuesta. Sin nada a tu nombre piensas que recurrirás hasta el Supremo.

Ayer te reías cuando viste en las noticias que a un hombre le juzgan en Pamplona al día siguiente de tocarle las tetas a una muchacha, por San Fermín, y le imponen una multa que paga en el acto. Imbéciles, pensaste, eso a ti no te pasaría.

Tu abogado te recomendó te opusieras a su salida del país, por si acaso, pero te da igual que tu ex deba venderlo todo y no poder dejar rastro de su vida anterior. Ante la Juez reconociste que no estabas pagando nada, con chulería, pero que era mejor para los niños que se quedaran, eso sí, a comer del aire.

Te crees intocable, pero no piensas llamar a tus hijos no sea que sus lágrimas te alcancen.

Muy listo.

Cuando finalmente llegue la Justicia, seguro que tarde, dejarás de reírte. Cabrón.

 

P.D. EL delito de impago de pensiones lo castiga el código penal con hasta un año de prisión.